EL DOMADOR

Un oficio que ha trascendido en el tiempo es el de domador. La figura recia del gaucho en la lucha pareja con el potro es aún protagonista en nuestra tierra.
Antes de efectuar la doma debe atar el potro al palenque, cepillarlo, bañarlo, acariciarlo. Luego hacerle sentir el peso del recado y, finalmente, montarlo. Los corcovos, las corridas desenfrenadas, algún revolcón, son parte de la doma. Sin dañarlo, con habilidad y coraje, el domador convierte al indómito potro en su mejor amigo: el caballo.