EL CALZONCILLO CRIBADO

Prenda que el gaucho usaba debajo del chiripá. Se caracterizaban por ser bien anchos, lo que facilitaba los movimientos en las tareas del campo. Terminaban por lo común en un flequillo que los remataba como adorno característico. El calzoncillo cubría la bota de potro.
Estaban confeccionados con tela de lino o algodón. Las piernas terminaban con flecos generalmente deshilados de la propia tela. A unos 10 o 12 centímetros del borde de las piernas tenían una franja deshilada y bordada en el mismo hilo. Esta franja solía ser de ancho, entre 3 y 8 centímetros. Una presilla en el borde inferior y al centro de la pechera de la camisa, servía para unir esta con el calzoncillo, dentro del cual se metían los faldones de aquella, de modo que ambas prendas quedaban así unidas. La pretina, adelante, con tres o cuatro botones y, atrás, una doble presilla para regular el ancho de la cintura.
Los calzoncillos cribados constituyeron una herencia provinciana española. El gaucho y el paisano comenzaron a usar esta prenda en el Siglo XVIII.