FOLKLORE ESPIRITUAL

El folklore espiritual mental se ocupa de los hechos folklóricos inmateriales no tangibles, y de los que son producto del espíritu o mente del hombre.

Abarca entre otros, los siguientes aspectos: folklore literario, la música y las creencias populares religiosas o paganas.

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¿Qué es el folklore?

En 1887, el folklorista inglés Houme, uno de los fundadores de la “Folklore Society”, definió el folklore como “la ciencia que se ocupa de la supervivencia de las creencias y de las costumbres arcaicas en los tiempos modernos”. La palabra folklore surge de la voz inglesa compuesta, folk: popular y lore: ciencia o saber.

Dicha palabra fue creada por el arqueólogo William J. Thoms quien la publicó un 22 de agosto de 1846, en Londres, Inglaterra, en medio de un clima de interés colectivo por lo popular y tradicional en la Europa del siglo XIX.

Se refiere al conjunto de las tradiciones, creencias y costumbres de las clases populares. Es la sabiduría que se aprende en las calles, una forma de manifestación cultural del pueblo; llamadas así las clases más bajas, menos letradas, sin contacto directo con las ciudades, aislados de sus influencias y arraigados en un lugar por generaciones.

Los hechos se convierten en folklore debido a una peculiar asimilación cultural, a una típica actitud colectiva frente a ellos.

Nada es folklórico por el solo hecho de existir, sino que llega a serlo si se cumplen ciertas etapas y condiciones.

Para apreciar lo folklórico no debe faltar el criterio de relatividad:

a) espacial o geográfica: cambios por localización en regiones distintas;

b) temporal: cambios a través de épocas y períodos históricos, de ahí la distinción de folklore en estado naciente, folklore vigente, folklore histórico;

c) cultural: traspasos de un estrato social a otro, cambios de función, etc. Por ejemplo, fenómeno folklórico que se transforma, “proyecciones” que dan origen a nuevos fenómenos folklóricos, tras culturaciones procedentes de niveles superiores e inferiores, etc.

Lo fundamental y característico de la cultura folklórica es que gran parte de los elementos que la constituyen proceden de civilizaciones y culturas pasadas.

El término “folklore” tiene diversas acepciones, comúnmente no diferenciadas en el uso corriente:

– Como “complejo”, “conglomerado” o “contextura” integral de fenómenos folklóricos (lo que suele llamarse el folklore de tal lugar, región, provincia o país.)

– Como fenómeno particular que integra ese “complejo” y que puede ser identificado y aislado mediante el análisis (las danzas, las supersticiones, las fiestas, etc.).

– Como “trasplante”, término elegido para denominar a la expresión que, habiendo sido originariamente fenómeno folklórico, es trasladada de su ámbito geográfico y cultural, por quienes fueron sus propios portadores y protagonistas, a otros ambientes, por lo general urbanos, donde es cultivada en forma personal o en el seno de círculos familiares, de amigos, de compatriotas o paisanos, perdiendo, en consecuencia, alguno de sus rasgos originarios.

– Como elemento trasculturado, proveniente de un “complejo” que pasa a integrar el patrimonio cultural colectivo propio de otra cultura (supersticiones, amuletos, refranes, etc.).

– Como ciencia: el estudio sociológico e histórico filosófico del alma popular, cuya expresión es, precisamente el Folklore.

DÍA INTERNACIONAL DEL FOLKLORE

El Día Internacional del Folklore se celebra el 22 de agosto, jornada mundial establecida por el 1er. Congreso Internacional de Folklore, llevado a cabo en Buenos Aires, Argentina, en diciembre de 1960.

La fecha fue fijada en reconocimiento al arqueólogo inglés, William John Thoms, mencionado al comienzo.

En 1984, La Real Academia Española castellanizó la expresión cuando en su Diccionario de la Lengua Española la hizo pública como “Folklore”, por lo que debe ser pronunciada como se escribe y no “folclor”, como suena en inglés.

¿Cómo identificamos un hecho folklórico?

Para identificar un hecho como folklórico, éste debe reunir ciertas condiciones:

Ser aceptado por la mayoría del pueblo, (popular); ser vigente en la comunidad, (colectivizado); que haya sido transmitido por el habla o el ejemplo, (empírico); de generación en generación, (tradicional); que cubra alguna necesidad, (funcional); que el nombre de su autor esté perdido en el tiempo, (anónimo); y que esté adaptado al medio, (regional).