EL MATE, MUCHO MÁS QUE UNA INFUSIÓN

«Para los pobladores de la comarca el mate es de una necesidad no menos indispensable que la misma comida. Se sentirían enfermos si no lo tomaron a distintas horas del día; pero el matutino es, de todos, el más necesario. El mate es la infusión de la hoja de un árbol, desecada al fuego y luego pulverizada, que se conoce en el comercio bajo el nombre de Yerba del Paraguay. Puede comparársele a nuestro té. Se prepara una calabacita o en un vaso de plata también llamado mate, donde se introduce primero la yerba con azúcar; luego se echa encima agua caliente y la preparación está lista; pero como el polvo del vegetal podría resultar desagradable, en lugar de beberse se la succiona mediante un tubo o sifón de plata, denominado bombilla, muñido de muchos agujeritos que sólo dejan pasar el líquido. En cuanto uno ha absorbido el contenido del vaso, se vuelve a poner agua y azúcar, se lo pasa a otro, que lo vacía a su turno y así sucesivamente, mientras la yerba conserve un poco de ese ligero sabor amargo que constituye su atractivo. Es por lo general, con el cigarro, lo primero que se ofrece al extraño que entra en una casa».
«La palabra mate, que muchos extranjeros aplican a la Yerba del Paraguay, designa solamente el vaso en que se sirve. No debe buscarse el origen de ese nombre en la lengua guaraní. Proviene de la de los Incas o quichuas. Es una corrupción de la palabra mati , que quiere decir calabaza y que designa el vaso en el cual se toma cierta clase de té, porque los primeros españoles sólo lo bebían en calabazas. El nombre guaraní de esa misma calabaza es, yería, pero el que se da más particularmente al mate es cahígua…» «…especie de calabaza empleada en la vida casera y reemplazado a menudo por un vaso de plata que lleva el mismo nombre. Se pone en él una porción de Yerba del Paraguay y otra de azúcar y se echa agua hirviendo sobre el conjunto; para comprobar si el líquido está bastante dulce se chupan algunos tragos a través del tubito (bombilla) que sirve para beber, costumbre generalizada en todos los países donde se toma mate».
«Una vez servido el cigarro, se sirve el mate, que se ofrece al visitante; éste bebe chupando la bombilla, conversando y fumando alternativamente hasta que se termina el mate, que se llena de nuevo y se ofrece sucesivamente a todas las personas de la casa; luego vuelve a las mismas manos, después de haber pasado por todas las bocas, inclusive por las de los criados, lo que no puede ser más repugnante para el extranjero no acostumbrado a ese hábito. Los habitantes de Corrientes están habituados a tal punto al mate, sobre todo las mujeres, que constituye para ellos un objeto de primera necesidad. En la ciudad, se lo toma azucarado; pero mucha gente del campo, o los pobres, lo toman sin azúcar, lo que llaman mate cimarrón. El sabor del mate es algo amargo y bastante agradable. Se lo bebe tan caliente, que es menester ser hecho especialmente para él para no quemarse el paladar y ese calor extremo podría dañar los dientes. No posee sin embargo ninguna propiedad nociva, pero tomado a toda hora del día, debe debilitar el estómago, y en efecto, las enfermedades del estómago son las que más atacan a los habitantes». «El Ilex Paraguariensis (Aug. St. Hil.), nombre que se da a la yerba del Paraguay, especiede acebo bastante alto, con follaje de castaño, no se prepara como el té: la hoja y el tallo son triturados después de secados, sobre un fuego de plantas aromáticas. Se encuentra en las islas del Paraná, arriba de Corrientes, pero es principalmente en el territorio de Misiones que existen grandes bosques, así como sobre una y otra orilla del Paraná y del Uruguay. Desde que el tirano Francia cerró los puertos del Paraguay, los brasileños de Paranaguá lo preparan y desarrollan hoy un comercio que se extiende a todas las regiones centrales de América, pero la del Brasil no vale tanto como la del Paraguay. Se la mete en grandes bolsas de cuero cocido o tercios de 150 200 libras de peso»).

El Mate, por Alcides D’Orbigny

El gaucho y el mate

El gaucho puede, con un trozo de asado y muchos sorbos de mate, recorrer a caballo y durante varias semanas cien millas por día, mientras que cuadruplicando el alimento sólido y privado del mate, no soporta el trabajo y se rebela.
El complejo de los efectos excitantes del mate cobre la red ganglionar y cerebro espinal, nos da la conciencia de una vida más laboriosa y nos produce una exaltación agradabilísima. Muchas veces, destrozado por largos galopes, bajo el azote del sol, sentí, al sorber el mate que me ofrecía una mano hospitalaria, que en esos momentos ninguna bebida me habría restaurado tan prontamente como aquella y que sin fatigarme el estómago, ni exaltarme en demasía los nervios, me entonaba y serenaba. El que está habituado a esta bebida experimenta un malestar insufrible y una tristeza que puede llegar al grado de profunda melancolía cuando se ve privado de ella por algún tiempo. Sé de algunos soldados que en las marchas precipitadas de su cambiante fortuna y privados durante muchos días consecutivos de su néctar, sorbían agua caliente con la acostumbrada cañita para engañar al estómago con aquella agua, a las que las paredes del recipiente daban un aroma casi imperceptible.

El Gaucho, Emecé Edit, 1951